Clare Waight Keller regresa a la París Fashion Week para presentar su nueva propuesta de diseño para la próxima temporada otoño/invierno 2020-2021 de Givenchy.
Narsicista y con un ego por las nubes le gustaba llamarse a sí mismo: el aprendiz eterno. Adicto al trabajo durante casi medio siglo, convirtió la elegancia en la base para cualquier creación. Escogió a la actriz del momento como musa y catapultó la carrera de Audrey Hepburn como una leyenda de la actuación y un icono de moda. Son muchos los adjetivos que se pueden utilizar para describir a Hurbert Taffin de Givenchy, quien a los 91 años falleció tranquilo, mientras dormía. El modisto francés consiguió que su nombre se situara en la élite de la alta costura y el pret-a-porter junto a otros referentes como Chanel, Lanvin y Balenciaga. El diseñador consiguió convertir la moda en algo más que una simple prenda. Cada una de sus colecciones era digna de exposición, y sus diseños eran vistos como auténticas obras de arte.

LAS MUJERES ARTISTAS DE LOS AÑOS 60
El hipódromo de Longchamp, a las afueras de París, fue testigo de un soplo de aire nuevo y muy personal materializado en estampados y siluetas brillantes. Keller transformó las pinceladas de Almeida en una capa a modo de bufanda e impuso su sofisticado patronaje en un vestido de corte asimétrico, hombros XXL y volumen infinito. "El lenguaje corporal de mujeres poderosas intima con misteriosas expresiones de sensualidad y provoca toda una cadena de reacciones. La colección puntúa el canon de sastrería de Givenchy con la historia del grafismo inspirado en los tiempos gloriosos del cine francés y en reflexiones abstractas sobre el cuerpo femenino", apuntó Givenchy en un comunicado a los invitados.

UN VERDADERO ICONO DEL SIGLO XX
En cuanto a Hubert de Givenchy, su carrera como diseñador va mucho más allá de las comparaciones imperativas con su homólogo español Cristobal Balenciaga. En sus inicios, trabajó con maestros de la aguja y verdaderos iconos de moda como Pierre Balmain y Christian Dior, de quienes aprendió el oficio del patronaje y la sastrería. En 1952 abrió su casa de moda homónima -con tan solo 25 años- convirtiéndose en el diseñador más joven de París en ese momento. Testigo que unos años más tarde recogería Yves Saint Laurent tras el repentino fallecimiento de su maestro, Dior. Su primera colección, la cual supuso un choque frontal contra la sociedad de la época, consistía en blusas de corte clásico combinadas con faldas con lineas muy pulidas y depuradas. Líneas que cincelaban la silueta femenina y que conmovieron a la actriz del momento, Audrey Hepburn.
