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Candace Bushnell responde a la gran pregunta sobre Carrie Bradshaw: ¿Se podía permitir ese ritmo de vida siendo columnista?
Candace Bushnell responde a la gran pregunta sobre Carrie Bradshaw: ¿Se podía permitir ese ritmo de vida siendo columnista?

SEX AND THE DOLLARS

Candace Bushnell responde a la gran pregunta sobre Carrie Bradshaw: ¿Se podía permitir ese ritmo de vida siendo columnista?

La creadora de 'Sex and the City' descubre cuál era su verdadero sueldo cuando era columnista y sí, si le daba a Carrie Bradshaw y a ella para llevar esa vida.

'Sexo en Nueva York' ('Sex and the City') es una serie que marcó a muchas generaciones casi desde su estreno un 6 de junio de 1998 en HBO y su estela quedó mucho más allá de su último capítulo, que se emitió el 22 de febrero de 2004. Tanto, que a finales de 2021 tres de sus cuatro icónicas protagonistas volvían a la pequeña pantalla con 'And Just Like That...', una continuación sobre la vida frenética de aquellas jóvenes vividoras ahora convertidas en mujeres maduras.

En cambio, respecto a la serie original, todavía había una gran pregunta que estaba sin resolver más de dos décadas después. ¿Realmente Carrie Bradshaw se podía permitir esa ritmo de vida, esas prendas de diseño e incluso vivir sola en Nueva York siendo, simplemente, columnista en ficticio periódico 'The New York Star'? Una cuestión que llegó hasta nuestros días, también cuando volvíamos a ver a Carrie en la segunda parte de la serie vistiendo, por ejemplo, un Valentino Alta Costura.

Candace Bushnell y Sarah Jessica ParkerCandace Bushnell y Sarah Jessica Parker

Pues bien, ha sido Candace Bushnell, la creadora original de 'Sex and the City' y en la que se basa el personaje interpretado por la actriz Sarah Jessica-Parker (al menos en sus inicios), la que ha dado con la respuesta a la gran pregunta. Y no solo eso, sino que ha dejado también boquiabiertos a más de uno al confirmar que, efectivamente, Carrie se podía permitir todo eso y, si quisiese, mucho más.

En una entrevista concedida a Jia Tolentino para The New Yorker, la escritora ha hablado sobre su propia viva, tanto personal como profesional, y que en su momento sirvió para construir al persona que luego enamoró a medio mundo. La americana reconoció que durante un buen tiempo estuvo malviviendo en Nueva York e incluso creyó que nunca llegaría a alcanzar la vida que había soñado desde pequeña y que la había llevado a la Gran Manzana dede su Conecticut natal. "Sentí que lo había logrado cuando conseguí la columna en 'The Observer'", reconocía. Una oferta que le llegó con 34 años.

"Trabajé para Vogue y me pagaban 5.000 dólares al mes"

"Justo antes de eso estaba fallando" a esos sueños, reconoce. Pero esta respuesta ya da algunos datos de lo que se consideraba por aquel entonces no sentirse recompensada por su trabajo: "Tenía encargos de artículos de 3.000 palabras a 2 dólares la palabra". Es decir, 6.000 dólares por un artículo de 3.000 palabras: "¡Y podías vivir de eso durante dos meses por aquel entonces!". ¡Y tanto si podías! Pero esto no era, ni de lejos, los años de oro de la escritura en Estados Unidos.

Carrie Bradshaw era un alter ego de su creadora | Foto: HBOCarrie Bradshaw era un alter ego de su creadora | Foto: HBO

Su verdadera respuesta llegó cuando habló sobre cómo era los salarios por aquel entones de la gente que, como ella o como Carrie Bradshaw, vivía de escribir artículos y columnas en periódicos: "Los años 90 para mí fueron fueron un buen momento para los medios. Trabajé para Vogue escribiendo la columna 'People Are Tlaking About' y me pagaban 5.000 dólares al mes. The Observer pagaba menos, pero me lo podía permitir gracias a Vogue. Quiero decir, este era el momento en el que los escritores obtenían un buen contrato en Vanity Fair por seis piezas y doscientos cincuenta mil dólares al año".

¿Le daba entonces a Carrie Bradshaw para vivir como vivía? Pues parece que sí. Bushnell reconoce también en esta entrevista que claro, vista aquella vida con el prisma del presente o del futuro más próximo al final de 'Sex and the City', es normal que no se comprendiese: "La gente valoraba la escritura, no se consideraba algo que todos el mundo pudiese hacer. Ahora, gracias a un ordenador, todo el mundo tiene que hacerlo, así que creamos la idea de que efectivamente todo el mundo puede hacer", reconoce.

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