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La extravagante sombra de Margiela planea sobre la semana de Alta Costura de París
La extravagante sombra de Margiela planea sobre la semana de Alta Costura de París

PRIMAVERA/ VERANO 2020

La extravagante sombra de Margiela planea sobre la semana de Alta Costura de París

John Galliano presenta en París su propuesta de alta costura con un estilo muy marcado y un lenguaje estético sorprendente.

Desde finales de la década de 1980 y la primera década de Maison Margiela, la reinvención de las prendas confeccionadas -deconstruidas y luego reconstruidas- ha estado en el centro de una estética que se encuentra entre las más influyentes de la historia de la moda reciente. El propio Martin Margiela una vez transformó un delantal de cuero de carnicero en un vestido; desarmó un vestido de novia antiguo y lo reformuló como una ingeniosa chaqueta de vestir, y esto solo por nombrar dos ejemplos significativos de un creador que no responde a los patrones estéticos y de diseño de su época. El respeto por el pasado y la resonancia emocional que viene con la ropa envejecida continuaron alimentando la imaginación del diseñador homónimo de la casa hasta su retiro hace poco más de una década.

En los años 90, una época marcada por la influencia musical pero también por la moda como una forma de expresión, Margiela se convirtió en el referente de una generación de jóvenes que se servían del grunge como medio de expresión. A medida que aumentaba el éxito de la firma, se hizo imposible, por razones obvias, producir colecciones en un volumen suficiente: el prêt-à-porter de Margiela puede parecer antiguo, pero tanto la tela como la ropa eran nuevas. Hasta que, en 2006, nació la colección artesanal Maison Martin Margiela. En ese momento, el equipo de diseño viajó por el mundo en busca de piezas antiguas desde el siglo XIX hasta el presente, desde encajes eduardianos hasta diseños originales del surrealismo y desde jeans maltratados por antiguos mineros del oeste de Estados Unidos, hasta viejas sedas de forro. Con gran habilidad y un equipo de diseño y confección impecable, las yemas de los dedos transformaron esas piezas de coleccionista en algo más, todo a mano. Se confeccionó una larga túnica con anillos de bisutería que imitaban el oro, se recurrió a cinturones de cuero desgastados que se cosieron con maestría para formar un par de pantalones, se tejieron bordados inusitados en telas humildes como sedas y tafetán. En otras palabras, construir una colección a partir de la deconstrucción.

MÁS ALLÁ DE LO MASCULINO Y LO FEMENINO

Tras la jubilación del fundador de la firma, un un diseñador que construyó su carrera a través de polémica y escándalo recogía el testigo de la dirección creativa de Margiela. Desde entonces, John Galliano ha vuelto al mapa de la moda y ha sabido adaptar la marca a los patrones de actualidad, pero con ese universo agitador y seductor que siempre ha llevado por bandera la casa belga. El diseñador salió al ruedo este miércoles en París con su última colección de alta costura para la casa Martin Margiela. Una mañana fría y húmeda en la capital francesa, pero que el diseñador ha sabido reavivar con una puesta en escena colorida e intensa, donde las paredes de la sede de la casa del distrito 11 se dibujaban con un rosa intenso.

Hay mucho que admirar en esta colección de Maison Margiela, la declaración de la marca para su desfile de Alta Costura. John Galliano abrió con vestidos deconstruidos de terciopelo elegante con agujeros troquelados que ascienden desde el bajo del diseño hasta un escote escondido detrás de una propuesta de bufanda superpuesta asimétrica y combinados con elegantes tocados bordados e impresos con suaves colores pastel. La fluidez de género en los tiempos del presente y que supone un desafío para el futuro. A medida de que avanzaba el espectáculo, el género se desdibujaba, ya sea por los abrigos de corte XXL de estética vanguardista reconocibles por costuras visibles, dobladillos cortados sin terminar y superposición de acabados en lugar de botones o bien, por los vestidos de inspiración burguesa que han generado un cóctel de sentimientos contradictorios entre la fascinación y el rechazo.

El modisto de origen español cambió repentinamente de marcha del espectáculo, enviando algunas ideas que planean sobre el vestuario masculino. Una chaqueta con hombros picudos en dénim con enormes mangas y terminada con costuras visibles en hilo blanco, llevada por un joven perfectamente desaliñado. Un abrigo-vestido que se confecciona con ingenio con seda brillante y dénum y un clásico torso mac, terminados con una serie de abrigos de cuero de guante y paño. Sobre la pasarela han pisado los clásicos zapatos Tabi de 1989, que fueron inspirados por el calzado tradicional japonés de principios de siglo XX. Separados en la puntera como una pezuña, este singular calzado se ha convertido en un éxito de Margiela y una de sus más fuertes señas de identidad.

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