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OPINIÓN

¿Qué le quería decir Kim Kardashian al mundo poniéndose el vestido de Marylin Monroe en la MET Gala 2022?

¿Qué le quería decir Kim Kardashian al mundo poniéndose el vestido de Marylin Monroe en la MET Gala 2022?
Brais Besteiro
Última actualización: 20 Julio 2022
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Que Kim se haya puesto un vestido original de Marilyn Monroe ha generado polémica y ha dado mucho de qué hablar. Al fin y al cabo, lo que Kim quiere que ocurra siempre.

Kim Kardashian siempre se ha vendido al mundo con una mujer muy comprometida con todo lo que hace y con una ética profesional de la que pocos pueden presumir -y que no ha estado libre de polémica, por supuesto-. Hay quien se lo cree y quien no, pero si existe una ocasión que se lo demuestra al mundo esa es la MET Gala, la Super Bowl de la moda y que se celebra una una vez año el el Museo Metropolitano de Nueva York. Lo demostró cuando se enfundó un corsé que apenas le dejaba respirar para la MET Gala de 2019. También cuando accedió a no ver nada y se cubrió de pies a a cabeza con un look de Balenciaga para la de 2021. Y lo volvió a hacer este 2022, consiguiendo una hazaña 'fashion' sin precedentes. Porque, como ella misma dijo en una entrevista para Ellen DeGeneres: " En lo que respecta a la moda, no me importa lo incómodo, no me importa cuánto tiempo lo tenga que llevar, como si tengo que usar un pañal y no ir al baño ".

Kim Kardashian con el vestido de Marilyn en la MET Gala 2022Kim Kardashian con el vestido de Marilyn en la MET Gala 2022

Si has llegado a leer hasta aquí, no hará falta que nadie te explique que tiene que ver a estas alturas Kim Kardashian con Marlyn Monroe, así que vayamos a lo importante: ¿Qué se esconde detrás de la elección de este vestido para la MET Gala de 2022?

¿Por qué este vestido?

En declaraciones para Vogue -dadas antes de la MET Gala-, Kim Kardashian reconoce que este estilismo estaba un tanto alejado de la propia temática del evento, aunque no tanto de la idea de la exposición del museo. Es consciente de ello porque se le ocurrió en cuanto puso fin la gala del pasado septiembre de 2021. Tras demostrar al mundo que su figura y sus curvas son reconocibles en todo el mundo sin necesidad de verle la cara -dejando así claro ella y por rebufo sus hermanas han los cánones de belleza del siglo XXI-, pensó: " ¿Qué hubiera hecho yo para la temática americana si no hubiera llevado el look de Balenciaga? ¿Qué es lo más americano que se me ocurre? Y eso es Marilyn Monroe ", y una cosa iba ligada a la otra: " Para mí el momento más icónico de ella es cuando le cantó el 'Cumpleaños Feliz' a JFK ", por aquel entonces Presidente de los Estados Unidos. Todo se queda en USA, al fin y al cabo.

Además, todavía forma parte del imaginario de muchos la polémica que generó este vestido en su momento. La similitud de su color con el tono de piel de la actriz y lo ceñido que le quedaba a su figura -se acabó de coser cuando ya lo llevaba puesto- hicieron que cuando apareció con él ante los invitados pareciese que estaba completamente desnuda y cubierta de piedras preciosas. Como reconoce la propia Kim: "Es el 'nude dress' original. Hoy en día todo el mundo usa vestido transparentes, pero entonces no", le reconoce así el mérito a Monroe. ¿Y quién fue la precursora de las transparencias en la moda más actual? Efectivamente, Kim Kardashian.

¿Cómo consiguió Kim Kardashian este vestido?

Que Kim Kardashian consiguiese llevar este vestido en la MET Gala es un hito en la historia de la moda. Hasta la fecha, solo había sido vestido por la propia Marilyn Monroe en 1962. Desde entonces pasó por diferentes manos, pero siempre como un objeto de coleccionista. La actriz le pagó originalmente a Jean-Louis 1.440 dólares por él y luego en 1999 fue vendido en una subasta por 1 millón de dólares. En 2016 se volvió a vender, esta vez por 4,8 millones en Julien's Auctions, y posteriormente acabó en el Ripley's Believe It Or Not Museum. Y fueron estos quienes concedieron el permiso a la empresaria de lucirlo.

El proceso de ponerse en contacto con ellos no fue complicado para ella (nos podemos imaginar lo que supone escuchar a Kim Kardashian al otro lado del teléfono) ya que se confiesa una "fanática de las subastas" y tiene amistades en el mundillo que le pusieron en contacto con el museo Rypley's. Hasta entonces, esta pieza se encontraba en un cuarto a oscuras a una temperatura controlada de 20 grados y una humedad entre el 40 y el 50%. Por ello, desde el propio museo le ofrecieron a Kim la opción de probarse una réplica para comprobar que realmente cupiese en él. "Me imaginé que podría ser más estrecha [que Marilyn] en algunas partes y más ancha en otra". Para su desgracia, no entraba en él.

Pero, como bien dijimos, no hay nada ante lo que Kim Kardashian se dé por vencida y su compromiso con el espectáculo de la MET Gala era tal que no dudó en hacer lo posible por conseguirlo. "Pedí que me diesen tres semanas para conseguirlo". Y lo consiguió. Usé un traje-sauna dos veces al día, corría todos los días, me quité por completo el azúcar y los carbohidratos de la dieta y solo comí verduras y proteínas puras ", le confesaba a Vogue. Fue así como consiguió adelgazar 7 kilos en apenas 3 semanas. Fue un esfuerzo que muchos consideraron hasta inhumano cuando ella misma lo confesó sobre la alfombra roja. Para Kim, todo un logro al que puso remedio tras la MET Gala con un fiesta privada de donuts y pizza en la habitación de su hotel.

Para los más puritanos y horrorizados con todo esto, es importante mencionar que Kim Kardashian solo lució el vestido original de Marylin Monroe durante los minutos que se paseó por la alfombra roja. Se vistió a escasos metros del Museo Metropolitano en una ubicación secreta -que no conocían ni sus hermanas- y se lo quitó en cuanto llegó a la cima de las escalinatas. Posteriormente, durante la cena y la posterior fiesta, llevó una réplica que se hizo para ella para la ocasión.

Detalle importante: Kim consiguió entrar en el vestido y cerrarlo por la espalda, pero no en su totalidad. Concretamente en la parte del trasero, ya que hacía imposible que los broches originales se cerrasen, algo que se puede ver en un vídeo compartido por el Ripley's Believe It Or Not Museum en su canal de Youtube. Por ello, la empresaria llevó un pequeño abrigo de pelo blanco muy similar al que llevó la propia Marilyn Monroe la famosa noche de 1962, consiguiendo así cubrir esa abertura sin dejar de ser fiel al momento histórico.

La ética de su estricta dieta

Por supuesto, el hecho de que Kim Kardashian llegase a la cima de la escalinata del MET y lo primero que hiciese fuera presumir del 'esfuerzo' que tuvo que hacer para conseguirlo dio de qué hablar. Y mucho. Regueros de tinta han corrido desde entonces hablando sobre ello, muchos de ellos con gran razón cuando salen de la boca de expertos nutricionistas y médicos así como de los que apelan al impacto de ejemplaridad que suponen figuras como esta para la sociedad y especialmente para los más jóvenes. "[La pérdida de peso] debe conseguirse siempre buscando un objetivo de mejorar la salud y huyendo de la búsqueda de caber en una talla determinada o verse bien en un momento concreto del año, como en el verano ", reconoce Ana de Hollanda, la endrocrinóloga y nutricionista coordinadora grupo de obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, para Smoda.

Hay quienes, en cambio, fueron menos benevolentes con sus palabras a la hora de hablar sobre esto. Lili Reinhart, protagonista de 'Riverdale', escribía lo siguiente en los stories de su cuenta de Instagram: "Ir a una alfombra roja y hacer una entrevista diciendo que lo hambrienta que has estado porque no has comido carborhidratos en el último mes, ¿todo para caber en un vestido? Erróneo a todos los niveles. Admitir abiertamente que has pasado hambre para ir a la MET Gala cuando sabes perfectamente que millones de hombres y mujeres jóvenes escuchan todas tus palabras. La ignorancia es de otro nivel y desagradable. Por favor, dejad de apoyar a celebridades estúpidas cuya imagen gira únicamente en torno a su cuerpo ".

En cambio, esto ha abierto otro debate más allá del de si está bien o no hacer este tipo de dietas (que por supuesto, no lo está), y es el de sobre quién se pone el foco para las críticas. Y eso lo sabía hasta la propia Kim Kardashian, que cuando concedió la entrevista para Vogue un día antes de la MET Gala ya pronunció la siguientes palabras: " No me maté de hambre, pero fui muy estricta ". También durante la entrevista de la discordia aseguró que para ella esto fue como prepararse para un papel de una película y esto formaba parte del guion. Lo decía, quizá también, porque sabía que a través de este canalizador el tema de las dietas peligrosas parece estar mejor vista. Jared Leto, por ejemplo, adelgazó 15 kilos para 'Requiem por un sueño' y engordó 28 para 'Chapter 27'. También hizo lo propio Christian Bale para 'El maquinista', que perdió 28 kilos.

Quizá Kim también sabía que, siendo una mujer, por muy poderosa y en sus cabales que pueda parecer, no contaba con el beneplácito que tienen los hombres para ser bien vistos para hacer este tipo de cosas. No hace mucho, el jugador de fútbol de Juventus, Daouda Peeters, contó en una entrevista que Cristiano Ronaldo tenía una dieta que básicamente consistía en comer siempre "brócoli, pollo y arroz". Todo por lograr lo que muchos definen como "el cuerpo perfecto". ¿Tiene que ver el machismo algo que ver también en la percepción de si lo que ha hecho Kim está bien o mal?

¿Qué nos quería decir Kim con todo esto?

Pero lo importante aquí es lo que podría querer decirnos Kim Kardashian al haber elegido este vestido y no cualquier otro para acudir al a MET Gala de 2022 y todo gira en torno a lo que parece una cosa: demostrar que, tas años de carrera, no es la celebridad con la que siempre intentan ridiculizarla. Sí, saltó a la primera línea del mundo del corazón un vídeo sexual en 2007 y eso le abrió a ella y a toda su familia las puertas de la telerrealidad. Pero de eso han pasado 15 años, pero para muchos sigue siendo una 'famosa por ser famosa'. Se ha quejado en más de una ocasión, pero esta vez quiso demostrarlo con hechos.

En primer lugar, delante de ella desfilaron aproximadamente unas 250 celebridades vestidas por los mejores diseñadores del mundo (incluidas sus hermanas). Kim fue la última en posar sabiendo que ella no era como el resto. Ella lo hacía con un vestido que formaba parte del imaginario de todo el mundo, de un momento histórico, especialmente para la moda. Y ella y solamente ella había tenido acceso a una pieza de museo que solo había vestido antes su dueña original, el mito, Marilyn Monroe. ¿Cuántos de los allí presentes podrían haber conseguido eso? Posiblemente ninguno. Quizá Anna Wintour, pero seguramente ni se lo haya planteado. ¿Podría hacerlo una simple estrella de un reality show? No lo creemos.

Kim Kardashian y Pete Davidson en la MET Gala 2022Kim Kardashian y Pete Davidson en la MET Gala 2022

Por otro lado, a la MET Gala se accede mediante unas exclusivas y sobre todo carísimas invitaciones. La invitación individual cuesta más de 30.000 dólares y eso es lo que suelen pagar los diseñadores por el famoso que les acompaña. En el caso de los que llevan todo un séquito de celebridades vestidos de su marca, optan por comprar una mesa, cuyo precio es de 275.000 dólares. Eso sí, todos los invitados han contado antes con el beneplácito de Anna Wintour, quien da el último 'sí' a todos los allí presentes. Kim Kardashian fue durante un tiempo consideraba 'persona non grata' en el evento por simplemente la protagonista de 'Keeping Up With The Kardashians' y, de hecho, cuando acudió por primera vez en 2013 lo hacía como la +1 de Kanye West, quien sí caía en gracia a Wintour (no como ahora).

Desde entonces se fue ganando poco a poco la simpatía de diferente diseñadores cada vez más importantes que la fueron vistiendo año a año. La cima para ella fue en 2019, cuando consiguió que Thierry Mugler, ya retirado, volviese a diseñador exclusivamente para crear su look de la MET Gala. Esto marcó un antes y un después. En 2021 lo hacía cubierta de pies a cabeza por Balenciaga en el primer año que se hablaba sobre moda norteamericana. Solamente reconocible por sus curvas, nadie tuvo duda de que era ella, demostrando así el impacto que realmente tiene en el imaginario de todo el mundo, y de cierta manera, también en la moda norteamericana.

Kim Kardashian de Balenciaga en la MET Gala 2021Kim Kardashian de Balenciaga en la MET Gala 2021

Este 2022, la vuelta de tuerca fue todavía mayor. Kim Kardashian ya era Kim Kardashian, billonaria gracias a sus empresas y una de las mujeres más seguidas en las redes sociales. Para entonces, había protagonizado ya un sinfín de portadas de al revista Vogue en todo el mundo, de las últimas, la de septiembre 2021 de Vogue USA, la edición más importante del mundo. Antes que cualquier modelo o cualquier celebridad, Kim fue la escogida. Unos méritos que ella misma quiso poner el valor apareciendo en el evento más importante del mundo de la moda sin el respaldo de un diseñador como en ocasiones anteriores. Kim estaba ahí por ser Kim. Además, este mismo año todas y cada una de sus hermanas también habían sido invitada. Kourtney, Khloé, Kendall, Kylie y su madre Kris, todas estaba allí. Las protagonistas de un reality show, las famosas por ser famosas, todas y cada una de ellas se habían ganado un sitio.

Y por último y no menos importante, para Kim Kardashian este evento no es más que un trabajo en su agenda. Importante, pero un trabajo. Por eso se lo toma con la seriedad que requiere. No duda en amoldarse a lo que el espectáculo de la moda espera de ella. Apenas podía respirar, sentarse o ir al baño en 2019 por el apretadísimo corsé que llevaba. No venía con la cara tapada en 2021. Adelgazó lo que era necesario para este 2022. Y una vez servido el espectáculo que se esperaba de ella sobre la alfombra roja, cumplió con sus obligaciones en el interior del evento y acto seguido tomó un vuelo de vuelta a Los Angeles para seguir con su vida y sus ocupaciones, entre ella, la de ser madre.

Kim Kardashian en la MET Gala de 2017 | Foto: GtresKim Kardashian en la MET Gala de 2017 | Foto: Gtres

Kim sabe que la MET Gala es para las celebridades como ella la ocasión perfecta para mandar un mensaje al mundo. Centenares de fotógrafos tomando fotografías desde todos los ángulos posibles y millones de personas siguen directo el evento. Quienes no, lo harán al día siguiente posiblemente nada más levantarse. Los más reacios, se cruzarán con él a lo largo de los días en telediarios, revistas o redes sociales. Kim sabe que, por poca atención que se le preste al evento, su mensaje será leído. Y esto no es nuevo, l o hizo ya en la de 2017. Apenas unos meses antes, en 2016, sufría un brutal robo a mano armada y con violencia e intimidación en París. El objetivo, hacerse con sus joyas valoradas en varios millones dólares. Y lo consiguieron. ¿Cómo mostró al mundo Kim que la el ser ostentosa en lo material en lo que a moda se refiere ya no iba con ella? Apareciendo en la alfombra roja simplemente luciendo un vestido blanco y ni una sola joya.

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