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Schiaparelli se abraza al surrealismo y el color en la Semana de Alta Costura de París 2020
Schiaparelli se abraza al surrealismo y el color en la Semana de Alta Costura de París 2020

PRIMAVERA/VERANO 2020

Schiaparelli se abraza al surrealismo y el color en la Semana de Alta Costura de París 2020

Daniel Roseberry y Schiaparelli rompen con su pasado en el diseño de una colección única que destila surrealismo y modernidad, marcados por la sobriedad parisina.

Nacida en Roma en 1980 en una familia aristocrática de intelectuales piamonteses, Elsa Schiaparelli se distinguió desde muy joven por su carácter excéntrico y su naturaleza inquieta, a lo que se suma un considerable bagaje cultural de nacimiento y una buena dosis de sofisticación. Después de pasar por talleres de moda en Londres y Nueva York, a los 34 años decidió mudarse a París donde, alentada por el diseñador francés Paul Poiret, comenzó su carrera en la alta costura parisina. Pronto se convirtió en una de las figuras de moda más importantes del siglo, rivalizando incluso con Coco Chanel. Junto con Gabrielle Chanel, su némesis, compartió la necesidad de abandonar las convenciones y restricciones en la ropa a las que las mujeres estaban condenadas. Pero, a diferencia de Chanel, no optó por ningún corte lineal y riguroso. En cambio, la moda de Schiap (como la apodaban en Francia) vestía a las mujeres de una manera colorida y deportiva, con bisagras, cuñas y turbantes.

Vestido en colores fluor y cola de sirena durante el defile Alta Costura primavera/verano 2020 de SchiaparelliVestido en colores fluor y cola de sirena durante el defile Alta Costura primavera/verano 2020 de Schiaparelli
Durante unos años, en la década de 1930, el taller de Elsa Schiaparelli situado en el número 21 Place Vendôme diseñó lo que Marcel Duchamp era para las artes y la cultura: una creadora legendaria por un trabajo innovador y reflexivo que invitó a personas como Salvador Dalí y Jean Cocteau a rendirse a sus depurados cortes y tejidos. Las historias y las miradas de esa época han sido retratadas durante mucho tiempo en libros y películas. Ahora la marca Schiaparelli está enfrentando, literalmente, una nueva oportunidad de vida y supervivencia. La firma ha desvelado este lunes 20 de enero su propósito de posicionarse como una de las marcas de referencia y pesos pesados de la Semana de Alta Costura de París 2020. Tras el comprometido y arriesgado nombramiento del diseñador americano, Daniel Roseberry, Schiaparelli vuelve al mapa de la moda internacional, dispuesta a romper con su pasado.

Fundada en la década de los años 30 por la diseñadora y musa Elsa Schiaparelli, cerró definitivamente sus talleres en 1954 y volvió a las pasarelas en 2014 tras la adquisición de la empresa por el italiano Diego Della Valle, presidente de la compañía italiana de artículos de cuero Tod's. Un camino de espinas que el francés Bertrand Guyon tuvo que esquivar sin lograr imponerse como director creativo de la compañía, todo ello por sus referencias continuas a los diseños y confecciones del pasado. Ahora, el conocido estadounidense Thom Browne ha tenido dos años para concebir una colección completamente contraria al ADN de Schiap y, por supuesto, opuesto a lo que imaginó Guyon, si es que imaginó algo en dos años. "Es una mujer que se viste para ella misma durante el día y de noche se convierte en una extraordinaria artista. En cierto modo he tratado de hacer una celebración de la mujer introvertida y de la extrovertida, como si fueran dos lados de la misma personalidad", declaraba Roseberry a Efe.

EFECTO TRAMPANTOJO, PLISADOS Y COLOR ROSA SHOKING

Traje de sastrería oversize en color blanco con incrustaciones de perlas y detalles dorados durante el defile Alta Costura primavera/verano 2020 de SchiapaTraje de sastrería oversize en color blanco con incrustaciones de perlas y detalles dorados durante el defile Alta Costura primavera/verano 2020 de Schiapa
Sobre la pasarela, nada de estampados, candados, ni bisagras que había recuperado Guyon en su breve etapa. Inspiración surrealista dividida, claramente, en tres partes, mañana, tarde y noche, en una colección elegante y sofisticada, pero con cierto halo de feísmo. El estilo diurno se confecciona con la maña y la aguja de la sastrería en pantalones de talle alto que se arrastran por el suelo con una fluida campana combinado con chaquetas luminosas, seductoras y de corte recto; una blusa sobredimensionada y deshecha se combina con una americana oversized, mientras vestidos fluidos hasta los tobillos con sandalias planas de tiras nos invitan a soñar de día. De noche, los colores ocre y tonalidades oscuras dejan paso a un vestidor combinado con colores metálicos y flúor. Una colección muy intuitiva, versátil y muy alegre.

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