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Longchamp propone el cuero y la piel como imprescindibles este otoño/invierno 2013/2014

LÍNEA 'LUCES Y SOMBRAS'

Longchamp propone el cuero y la piel como imprescindibles este otoño/invierno 2013/2014

Siluetas largas, patrones oversized, abrigos cálidos y cómodos elaborados en pelo de cordero, tweed y piel de cordero son las principales propuestas de esta firma para la temporada invernal.

Abrigo de la colección pret-a-porter otoño/invierno 2013/2014 de LongchampAbrigo de la colección pret-a-porter otoño/invierno 2013/2014 de Longchamp
En su colección de prêt-à-porter para este otoño 2013, Longchamp reinventa el tema de la temporada, "Luces y sombras", jugando con los contrastes entre colores y texturas. Una serie de piezas bicolores ilustran el espíritu sobrio y gráfico de la colección, unas veces con un toque de piel y otras con un estallido de color que refuerzan su carácter lujoso y luminoso.

Este otoño se esperan siluetas largas y esbeltas: pantalones pitillo confeccionados en cordero maleable o de lana combinados con cazadoras cortas con cuello de piel de zorro. Para un estilo más informal, unos chalecos cómodos XXL de lana y mohair. Una de las prendas abanderadas de la temporada es el mono-pantalón de seda bicolor, en blanco y negro o negro y kaki. Una pieza audaz que se puede combinar con botines de tacón alto para alargar al máximo la silueta.

Plumas y piel, seda y cuero: propuestas para el otoño/invierno 2013

La temporada se centra en las piezas exteriores, con abrigos elegantes y lujosos que combinan pelo de cordero, tweed y piel de cordero. Las cazadoras deportivas de nailon juegan un papel importante en las versiones estampadas de fauve y plumas. El estampado fauve también se da en una creación emblemática de Longchamp: un abrigo-vestido sin cuello con cierre de cremallera y confeccionado en piel de becerro.

Look de la colección pret-a-porter otoño/invierno 2013/2014 de LongchampLook de la colección pret-a-porter otoño/invierno 2013/2014 de Longchamp

Más allá del gráfico blanco y negro, la gama de colores otoñales juega con los matices intensos y cálidos: camel y kaki, bronce y comino. El estampado de plumas alcanza el paroxismo de su feminidad con los tonos lujuriosos como el ciruela. Al mismo tiempo se juega con los toques vivos del color fucsia, que se convierte en el protagonista de un vestido de seda extremadamente fluido.

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