Esta vez los volúmenes, los volantes y los muchos metros de tul de sus creaciones emanan espíritu andaluz por cada una de sus costuras.
Giambattista Valli tiene una máxima a la hora de diseñar: "Cuando haces un boceto de reaty-to-wear, tienes que ser diseñador. Cuando creas alta costura, tienes que ser escultor. Esa es la diferencia entre construir un espacio y decorarlo". Por este mismo motivo sus creaciones a base de muchos metros de tul y muchos volantes dar lugar a vestidos de dimensiones exageradas, pero reconfortantes a la vista.
Sus diseños son -desde hace años- la opción más deseada por muchas celebridades a la hora de aparecer en una alfombra roja. También lo fue de la gente de a pie cuando creó una colección cápsula en colaboración con H&M. Sus vestidos de tul fueron, de lejos, la prenda más anhelada en cuanto se presentó, la más buscada en cuando salió a la venta y la primera que colgó el cartel de SOLD OUT.
Consciente de ello, esta colección alta costura sigue estas mismas líneas y, además, haciendo todo un homenaje a España y su cultura más internacional: la andaluza. Partiendo de la premisa de que los tiempos que corren no permiten mucho el conocer otros lugares gracias a viajar, este ha hecho que todos sus clientes puedan estar en Sevilla a través de sus creaciones. "El momento en el que vivimos se caracteriza por unir culturas. Sevilla es un lugar donde la cultura española e islámica se funde y crean una nueva tercera cultura", explica Giambattista Valli para Vogue.
Por este mismo motivo, sus vestidos emulan a los tradicionales de las flamencas. Mucho volante, largas colas, lunares... En el lookbook con el que presenta la colección -no ha decidido hacer un desfile al uso- se presenta a las modelos paseando por una habitación blanca, acompañadas de un bailarín de ballet mientras se intercalan imágenes de la ciudad de Sevilla.
Todos los looks de la colección






















