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Máquina de coser: la moda en casa

HAZLO TÚ MISMO

Máquina de coser: la moda en casa

¿Estás pensando en comprarte una máquina de coser? En Bekia Moda te explicamos todo lo que necesitas saber para elegir la que más se adapte a tus necesidades.

Las máquinas de coser vuelven a ser una pieza clave en la moda doméstica Las máquinas de coser vuelven a ser una pieza clave en la moda doméstica

Es bien sabido que la crisis agudiza la imaginación y el sector de la moda sabe mucho de eso. Desde hace un tiempo han proliferado los DIY (Do it yourself= hazlo tu mismo), unos tutoriales en los que mostrar como una en su casa puede customizar prendas que ya tiene y convertirlas en similares de las que hay en las tiendas realizando unos cuantos arreglos.

Esto ha ocasionado que haya habido un fomento del trabajo de la costurera y ha habido quien se ha especializado en lo de la aguja y el hilo. Tanto que no sólo son capaces de apañar algunos arreglos caseros, sino que confeccionan su propia ropa. En este contexto, la máquina de coser ha registrado un resurgimiento y se ha convertido en una pieza clave en el mundo de la moda doméstica.

¿Qué podemos hacer con una máquina de coser?

Las posibilidades que ofrece una máquina de coser son prácticamente infinitas. Todo depende de lo que queramos hacer y, sobre todo, de los conocimientos que tengamos. Lo básico, y lo que casi todos con un poco de práctica puede hacer son pequeños arreglos tales como subir los bajos de los pantalones o de un vestido. Las puntadas son más firmes que si lo hiciéramos a mano con la aguja y el hilo.

Podemos arreglar nuestra propia ropa con una máquina de coser Podemos arreglar nuestra propia ropa con una máquina de coser

Si aspiramos a ser costureras hay que aprender patronaje y podremos confeccionar nuestra propia ropa. Lo recomendable es empezar con piezas pequeñas, y quizás alguna prenda sencilla como fundas de cojín, cortinas o manteles, antes de lanzarnos a la aventura de creernos diseñador y crear nuestra propia colección de moda.

Las labores del hilo en la mayor parte de las casas están reservadas para las madres, pero en especial para las abuelas. Si la vuestra tiene una máquina de coser con historia preguntadle cómo utilizarla y que os guíe en los primeros pasos. Es más, podéis entrenar con la suya antes de decidiros a compraros vuestra propia máquina de coser.

Consejos a tener en cuenta para comprar

Existen dos tipos de máquinas de coser: eléctricas y mecánicas. Las primeras son más baratas y prácticas, pero también se estropean más fácilmente porque son más sensibles, con lo que la posibilidad de tener que hacerle arreglos también es mayor. Las mecánicas guardan más similitud con las de antaño, aunque el mítico pedal con el que se daba fuerza ya ha pasado a la historia.

Máquina de coser Máquina de coser
A la hora de escoger por cuál nos decidiremos lo primero que hay que hacer es tener claro para qué la queremos e intentar cuadrar nuestro presupuesto a lo que el mercado nos ofrece. En las tiendas hay máquinas eléctricas que cuestan 70 euros y las hay que superan los 500 euros -eso sin entrar en las que son para una costurera profesional. También podemos buscar en el mercado de segunda mano, que seguro encontramos alguna propuesta interesante.

Lo más importante de un aparato como éste son las puntadas, es decir la longitud que dará al hilo. Las hay que establecen un único ancho y largo y otras que permiten diversas opciones. Si la idea es hacer el mismo trabajo siempre os valdrá con la primera, en caso de variaciones optar por la que más posibilidades os ofrezca.

Aunque, hoy en día, la moda en este tipo de máquinas es que cada vez sean más compactas y apenas ocupen espacio, a la hora de coser han de tener cierta estabilidad para que el trabajo quede bien hecho. Es por ello que no es aconsejable hacerse con una que pese poco o veamos que el plástico es endeble. Lo recomendable es que supere los cinco kilos, en caso de que sea menor podemos encontrarnos que tendrá que trabajar con telas -por ejemplo, unas cortinas- que pesen tanto o más que ella.

Si queréis usarla para coser tejidos gruesos el voltaje debe ser superior a los 75 vatios, en caso contrario no tendrá fuerza suficiente para que el hilo traspase la tela. Depende del trabajo que vayáis a realizar os puede interesar que la máquina incluya complementos tales como los prensatelas, porque sino tendréis que comprarlos por separado.

Mantenimiento de la máquina de coser

Las máquinas de coser de hoy en día pueden durar años, incluso pasar de generación en generación. Pero debido al uso que se les da, es habitual que haya que hacerles algunos arreglos de vez en cuando. Por ello es importante conocer las garantías que nos da su fabricante y donde está su servicio técnico. Ten en cuenta que si está en Alemania cada reparación no sólo te puede salir cara, sino que te obligará a estar bastante tiempo sin poder utilizar tu máquina.

Aunque pueda resultar un tanto baladí el mejor consejo que se puede dar a alguien que acaba de comprarse una máquina de coser es que se lea el libro de instrucciones. No todos los aparatos funcionan igual, algunos tienen unas particularidades que otros no tienen y al ser extremadamente sensibles pueden sufrir averías por un uso inadecuado.

Historia de la máquina de coser

Los orígenes de la historia de la máquina de coser son de lo más curiosos y conflictivos ya que no acaban de dejar claro quién fue su inventor. Se tiene constancia que a mediados del siglo XVIII un inventor alemán asentado en Londres patentó una aguja mecanizada. A partir de entonces, tanto en Europa como en América, se sucedieron toda una serie de inventos que podrían ser los predecesores de la máquina, muestra del interés existente por conseguir un artefacto que redujera el trabajo que realizaba la costurera.

Antigua máquina de coser Antigua máquina de coser

Todo inventor, y fueron muchos, cumplió dos requisitos: no consiguió sacar adelante su proyecto y acabó arruinado en su intento de llevarlo a cabo. Hubo quien sufrió ataques de los sastres, al entender que estas máquinas les iban a quitar el trabajo, a otros le robaron la idea y hubo conflictos varios con las patentes.

A principios del siglo XIX, se llegaron a patentar dos máquinas que simulaban el trabajo de la costurera, aunque no se sabe nada de ellas. La historia sitúa a Barthelemy Thimonnie como el inventor de la máquina de coser en 1830 y posteriormente el gobierno de Francia le concedió la patente. Estaba hecha en madera y con una aguja de púas con la que pasaba el hilo. Respondía a un objetivo más gubernamental que de la moda, porque se usó para hacer los uniformes de los soldados galos, lo que provocó la ira de los sastres.

En años sucesivos se fue perfeccionando el sistema y se crearon diversos aparatos que finalizarían con la aparición de varias máquinas de coser al mismo tiempo y una disputa legal entre quienes aseguraban ser su inventor. Entre los implicados se encontraba Singer, la empresa más destacada del sector y que fue la primera en ponerlas al alcance de cualquier costurera. Estableció un alquiler con derecho a compra de esos aparatos y potenció sus ventas, haciendo que hubiera una máquina de coser en prácticamente todas las casas.

En el siglo XX se popularizó la adquisición de máquinas de coser entre las amas de casa, que ejercían de costureras y modistas. Lo mismo hacían un vestido que arreglaban unas cortinas y en ocasiones usaban la misma tela para ambas cosas. En las últimas décadas, con la incorporación de la mujer al mundo laboral decayó el uso de las máquinas de coser domésticas, aunque en los últimos tiempos parece que vuelven a estar de moda.

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