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Gucci retoma el brillo de los años veinte en su último desfile

SEMANA DE LA MODA DE MILÁN

Gucci retoma el brillo de los años veinte en su último desfile

La firma italiana llena la pasarela de estampados y acabados metálicos.

Tras la sobriedad de su colección otoñal, basada en los años cuarenta, Frida Giannini prefiere mirar a los locos años veinte. Los abrigos oscuros y el look del cine negro se olvidan, en favor del exceso dorado, las plumas y las transparencias. Los rígidos patrones de su última colección se vuelven ahora livianos, con vestidos de formas sueltas, cinturas bajas y tejidos vaporosos. La paleta cromática se mueve entre el negro, blanco y dorado, con dinámicas pinceladas de verde y de azul.

El estilo masculino también domina la pasarela, contrastando con los brillantes vestidos metálicos, rematados con flecos. Sin embargo, las chaquetas de los trajes basados en el hombre también se inundan de dorados y de estampados art decò en la gama de los verdes. El resto de catálogo de estampados se basa en rayas verticales y animal print de todo tipo: zebra, leopardo, jirafa... siguiendo el aire exótico de la década de los veinte.

Diseños de Gucci para primavera de 2012 Diseños de Gucci para primavera de 2012

Los locos años veinte vuelven para Gucci

En los vestidos dominan las líneas desestructuradas, vaporosas y nunca pegadas al cuerpo, respondiendo a la idea de llevar un diseño lujoso pero cómodo al mismo tiempo. Sin duda es un concepto deudor de la alegría de vivir de los años veinte. La década del jazz, cuando había fiestas interminables en las que las mujeres necesitaban sentirse bellas, pero al mismo tiempo libres para bailar durante toda la noche. Giannini introduce pocos vestidos largos, y es que, en los felices años veinte al fin empezaban a ser cortos.

Los complementos de Gucci para su mujer años veinte son, como no podía ser de otra manera, estolas de plumas en blanco y negro. Y es que, cuando evocamos un look de esa época, inmediatamente acude a nuestra mente una mujer enfundada en ellas, con un vestido de flecos y fumando en una larga boquilla. Los bolsos de mano no roban protagonismo a los vestidos, al igual que los zapatos, en dorado y negro. Finalmente el maquillaje termina de evocar esa etapa dorada, aunque suavizándola, ya que los labios se mantienen en un discreto segundo plano. Sin embargo, los ojos se destacan con un profundo ahumado y delineado en negro, potenciando el misterio y la sensualidad.

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