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Errores que debes evitar en tu look de trabajo
DRESS CODE LABORAL

Errores que debes evitar en tu look de trabajo

Hay algunos estilos, prendas y cortes que no son los más adecuados para afrontar una jornada laboral. ¿Qué outfits son los que hay que evitar?

Como nos vestimos influye en la forma en que otras personas nos ven y en función de qué tipo de ropa usemos la imagen que perciben de nosotras puede variar mucho. Aunque no queramos, nuestro look sirve para crear una idea determinada de nosotros mismos y en ocasiones un error en la elección puede hacer que esa idea sea equivocada. Es algo a tener en cuenta todos los días, pero especialmente en cierto ámbitos como el trabajo.

En este artículo no queremos hablarte de qué tipo de ropa elegir para ir a trabajar, sino que queremos ponértelo más fácil y explicar los errores que has de evitar a la hora de seleccionar la ropa para afrontar la jornada laboral. En ocasiones aprender a evitarlos resulta mejor que ir a la búsqueda de un look perfecto.

Tienes que tener en cuenta tu puesto de trabajoTienes que tener en cuenta tu puesto de trabajo

No todos los trabajos son iguales y resulta evidente que no vamos a vestirnos igual si el trabajo consiste en ser recepcionista de una empresa, de cara al público y siendo la imagen de la misma, que si te dedicas a labores internas, lo que suele dar pie a un look más desenfadado. Dicho esto trataremos los errores más comunes y generalizados.

Un look no acorde al puesto

El error más común es vestirse de un modo no adecuado para el trabajo a desempeñar y, como comentábamos antes, esto depende del puesto que desempeñes. Es algo que debes tener en cuenta a la hora de elegir tu look laboral y una forma de que te sea más fácil saber qué es correcto y qué es un error.

Una forma de conseguirlo es aprender a diferenciar la ropa que usas para ir a trabajar y la que usas para disfrutar de tu tiempo libre. Incluso si puedes mantenla separada en el armario para que no te entren las dudas y hagas una elección erronea cualquier mañana. Puede haber coincidencias en algunas prendas, pero a buen seguro que aunque algunas piezas puedas reciclarlas para ambos momentos los looks completos no lo son.

La ropa deportiva

En los últimos años nos hemos acostumbrado a utilizar piezas de ropa deportiva en looks más formales, como pueden ser las sudaderas o unas deportivas. Pueden usarse en un look de trabajo, pero sin excederse. Si optas por la sudadera descarta las deportivas, o al revés. Usar las dos sería un error porque daría una imagen demasiado informal y no es lo que buscamos.

Además, dentro de esas dos prendas las hay de muchos tipos. Hay sudaderas muy femeninas, con estampados fácilmente combinables con ropa más formal que sirven para el trabajo. Las que son de capucha y aspecto más deportivo no. Lo mismo ocurre con las deportivas. Unas que están diseñadas para hacer running no son adecuadas para ir a trabajar.

La ropa excesivamente deportiva no es adecuada para el look de trabajoLa ropa excesivamente deportiva no es adecuada para el look de trabajo

Optar por pantalones deportivos o mallas es un error garrafal. Con estas prendas no hay posibilidad ninguna de que formen parte de la ropa que se lleve al trabajo salvo, claro está, que seas monitor de gimnasio.

La ropa deportiva es demasiado informal para ir a trabajar y no es correcta. Pero no es la única. Como comentábamos antes no te vistes igual para cumplir con tu jornada laboral que cuando quedas los sábados para cenar con tus amigas o irte de copas. En ese momento la ropa sexy siempre es bienvenida, pero no ocurre lo mismo cuando se va a la oficina.

Escotes y minifaldas

Los escotes demasiado pronunciados y las faldas excesivamente cortas son una elección equivocada para ir a trabajar. Como comentábamos al principio, la ropa da una imagen de ti y cuando se trata de ropa sexy puede dar lugar a malentendidos. Cuando vas a trabajar has de dar imagen de profesionalidad, no quieres que te juzguen por tu imagen o porque tengas otro interesés para ir a tu puesto de trabajo que el de dar lo mejor de ti en el desempeño de tu labor.

La mejor forma de evitar maletendidos y situaciones comprometidas, porque la ropa sexy te hace sentir bien pero no siempre es la más cómoda, sobre todo si en tu puesto has agacharte o subir escaleras. Si la dejas para los fines de semana o las citas fuera de la oficina te librarás de momentos de tensión y miradas que nada tienen que ver con el trabajo.

Imagen desatendida

Una norma que debería imperar a la hora de elegir un look para el trabajo y no caer en ningún error sería pensar en qué imagen quieres proyectar de ti misma en ese puesto de trabajo. Lo más habitual es que busques que tu look muestre que eres profesional. Quieres que se fijen en tu trabajo, no en tu ropa, y lo mejor para eso es evitar los excesos en tu vestimenta, así como en los complementos con que la acompañas.

Evita prendas muy extravagantes y colores muy llamativos. No quieres llamar la atención por tu imagen, sino que lo que te interesa es que se fijen en ti porque estás haciendo un buen trabajo. Podríamos decir que te puede resultar interesante un look con el que pases desapercibida en la oficina, pero eso no significa que te pongas cualquier cosa. Todo lo contrario.

Si eliges las primeras prendas que encuentres en el armario puedes dar una imagen equivocada, de despreocupación, dejadez y poco interés. Esto se aplica a la ropa pero puede trasladarse a tu forma de trabajar. Y eso no te interesa.

No elijas lo primero que encuentres en el armarioNo elijas lo primero que encuentres en el armario

Por ello no has de llevar la ropa sin planchar o con manchas. No pasa nada porque un día se te caiga el primer café de la mañana en la blusa, nos ha pasado a todas, pero no ha de ser algo que se repita. Además, para situaciones como ésta siempre viene bien tener una camisa de repuesto en la oficina. O incluso escaparte en un descanso a alguna tienda cercana para poder cambiarte la ropa.

Repetir el look del día anterior

Otro error común es pensar que en el trabajo no se fijan en tu ropa. No es cierto, lo hacen. Y el hecho de que repitas la ropa de un día para otro -algo que no debes hacer- puede dar lugar a varias teorías, desde que te has vuelto a poner las mismas prendas, lo cual no es muy higiénico después de una jornada laboral, a especulaciones sobre que no has pasado la noche en tu casa y por eso has ido con la misma ropa. Ninguno de los supuestos dan una buena imagen de ti, así que como los errores vistos anteriormente, lo mejor es tratar de evitarlos siempre que se pueda.

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